Docentes, directivos, personal y padres de la Escuela Secundaria 1 “¨Prof. Leopoldo Herrera”, de Villaguay, se manifestó  en “estado de alerta permanente” por el estado de la institución y afirmó que no bajará los brazos en el reclamo, que considera “justo y democrático”, se enteró AIM.
Escuela "Leopoldo Herrera", en estado de asamblea permanente.
En una carta pública, a la que accedió esta Agencia, la comunidad educativa de la escuela Herrera de Villaguay, informó aspectos relacionados a la situación de la institución. “Nos manifestamos en estado de alerta desde comienzos del ciclo lectivo, debido al terrible estado del edificio en el que se dictan las clases de tres turnos, con una población de 640 alumnos y 130 docentes, que diariamente transitan por el lugar y dejan parte de su vida entre estas paredes”.
Además recordó que desde marzo de 2013, “se autoconvocó una comisión  de padres, alumnos, docentes y directivos, con el objetivo de solicitar las reformas pertinentes en el edificio, para que se convierta en un lugar seguro y habitable para todos. La preocupación es enorme, ya que el estado del edificio implica: paredes rajadas, ventanas rotas, movimiento del primer piso, pésimo estado de los baños y la instalación de cloacas, techos que se vienen abajo, aulas con humedad, falta de bancos, pizarrones, entre otros”.
La escuela secundaria “Prof. L. Herrera” abrió sus puertas a la comunidad en 1971 y desde entonces, brinda un servicio inigualable: “somos una de las principales instituciones educativas del departamento Villaguay y hace más de 40 años que vivimos ‘de prestado’ en edificios que, no sólo no nos pertenecen, sino que deberían haber sido dejado sin uso para fines educativos”. Aunque existe un proyecto de reforma y construcción de 10 aulas, que comenzó aproximadamente en 2005 y tenía previsto edificar  de dos aulas por año, sólo se cumplió una parte (existen solo cuatro nuevas).
En la carta se denunció que ante esta situación y luego de diversos encuentros con las autoridades, funcionarios y técnicos, “se empezaron a realizar tareas de refacción superficial, para resolver el problema urgente de la falta de dos aulas. Estas tareas se realizan de manera continua, simultáneas al dictado de clases. Esto implica que nuestros alumnos y docentes conviven diariamente con los albañiles, que afecta directamente a la posibilidad de aprender en un contexto adecuado y sobre todo pone en riesgo constante a los alumnos. Además, por falta de espacio, un curso suspende sus clases una vez por día, y de esta forma se turnan cada semana para usar las aulas”.
Según se explicó, “las autoridades se comprometieron a trabajar en la construcción de un nuevo edificio y se realizaría la presentación de un anteproyecto que propone tirar abajo la escuela (excepto las aulas nuevas) y construirla de cero. Según la promesa de los funcionarios, luego de que este anteproyecto se convierta en proyecto, y si todo se hace en tiempo y forma, la licitación para la obra empezaría en julio de 2014”.
Alerta permanente
La comunidad educativa continúa en estado de alerta. En este contexto, organizó una asamblea para continuar con el seguimiento de las propuestas, pero el 1° de agosto, recibieron la visita de dos legisladores: “se hicieron presentes en nuestro establecimiento el senador Jorge Ghirardi y la diputada Claudia Monjo, junto al arquitecto Mario Lemes, manifestando a la directora, Roxana Oddo, su descontento por la movilización de toda la comunidad educativa. De una forma prepotente y poco diplomática, los legisladores se quejaron de la falta de consideración de los docentes y argumentaron ‘estar haciendo todo por la escuela’”.
La preocupación de la comunidad educativa continúa y se profundiza, surgen muchas preguntas y ninguna respuesta real. “¿Cuáles son las prioridades del Estado en relación a la educación? ¿A quién se consulta sobre las necesidades reales del establecimiento? ¿Por qué estuvieron más de siete años esperando que se concreten las obras de refacción y construcción progresiva de una nueva escuela, y de pronto nos encontramos con la urgencia de los funcionarios de ‘lavarle la cara’ al edificio, casualmente en épocas electorales? ¿Por qué los legisladores se sienten afectados por nuestros reclamos, justos y respetuosos, cuando se supone que estamos todos luchando por una mejor condición de trabajo y educación? Si estamos en democracia ¿no tenemos derecho a movilizarnos y hacer un seguimiento exhaustivo del proyecto, para que no se dilaten los tiempos, como ya ha sucedido? ¿saben nuestros representantes que nuestra escuela no es sólo un número en un legajo, sino una comunidad donde diariamente compartimos nuestros deseos, nuestros anhelos, nuestros proyectos; somos personas que construimos día a día un espacio de solidaridad y afecto, donde trabajamos no solo contenidos, sino también valores humanos y ciudadanos?”.
“Nos manifestamos  en estado de alerta permanente por el estado de nuestra institución y declaramos que no vamos a bajar los brazos en nuestro reclamo, que consideramos justo y democrático”, se afirmó.