Luego de un escandaloso congreso, en el que tres congresales de Concordia dieron “vuelta” su mandato, la conducción de AGMER logró, por escasa diferencia, la aceptación de la propuesta del gobierno. Crónica y perspectivas alrededor de la “mejor noticia del año”, según Urribarri.
El Congreso de AGMER, principal sindicato docente de la provincia, sesionó el viernes 2 de agosto en Colón. Durante la semana, los docentes en las escuelas habían discutido el mandato a llevar a dicha instancia. La decisión principal definiría si aceptar o no la propuesta del gobierno: 3% de aumento a partir de octubre (a cobrar en noviembre). 
 UNA MARCHA PREMONITORIA. LOS COMPAÑEROS DE PARANÁ EN LA CALLE RECLAMANDO.
 MILES DE DOCENTES, ALUMNOS Y PADRES RECLAMARON EL JUEVES.

El aumento representaría uno
s $100 en promedio, y los docentes (como todos los trabajadores argentinos) saben qué es lo que eso significa en el bolsillo hoy en día (y lo que significará en noviembre). Además, otras demandas como la actualización real del código de transporte (para que los docentes que viajan para trabajar dejen de invertir buena parte de su sueldo en viajes), no habían sido contempladas.

Las asambleas escolares

En las escuelas de toda la provincia se discutió. Básicamente, en todos los departamentos en los que no conduce las seccionales la agrupación oficialista (que conduce AGMER a nivel provincial y simpatiza con el gobernador y la presidenta de la nación), Celeste Integración – Paulo Freire, el rechazo a la propuesta del gobierno había sido amplia mayoría. En el Dpto. Paraná, por ejemplo, más de 2.800 docentes votaron el rechazo y sólo 73 (pese a la militancia a favor de la aceptación por parte de los delegados “celestes”) eligieron la aceptación. Así, los seis departamentos conducidos por la agrupación Rojo y Negro (Paraná, Concordia, Tala, Islas, Federación y Villaguay), junto a Victoria y Federal, llevaron mandato de rechazo al congreso.

Por su parte, en los nueve departamentos restantes, conducidos por la agrupación Celeste Integración, las conducciones locales lograron el mandato por la aceptación. En algunos casos con votaciones muy reñidas (como en Feliciano y en Gualeguay), y en otros divididas (como en La Paz, donde Santa Elena rechazó contundentemente), llevaron la aceptación del 3% de aumento como un triunfo al congreso.

Patoteada en Concordia

Pero el principal golpe del oficialismo para torcer la voluntad mayoritaria de la docencia entrerriana (que rechazaba el aumento, lo que se puede percibir en cualquier recorrida por las escuelas de la provincia, donde el malestar y la bronca desbordan las conversaciones de las salas de maestros y profesores), estaba previsto para Concordia. A la asamblea de dicho departamento concurrieron, en tono y actitud patoteril, decenas de militantes de agrupaciones (docentes y estudiantiles) oficialistas, buscando entorpecer el normal desarrollo de la asamblea. Anoticiados de que las escuelas venían votando el rechazo a la propuesta del gobierno, buscaron enturbiar el clima de la asamblea de delegados para poder, a partir de la confusión, habilitar a los tres congresales por la minoría departamental (de la agrupación Celeste Integración – Paulo Freire) para alegar en el congreso que podían desconocer el mandato de sus escuelas.

La traición

Efectivamente, en el congreso de Colón, los tres congresales de Concordia por la agrupación Celeste Integración – Paulo Freire votaron aceptar la propuesta del gobierno, en contra del mandato de sus bases. El congreso definió la aceptación por 53 votos contra 51. O sea: si los tres congresales de Concordia respetaban el mandato de su departamento, AGMER rechazaba el aumento del 3% y debía retomar el suspendido plan de lucha.

El sabor de la traición inundó las escuelas de la provincia.

Nada termina aquí

Desde ya que el triunfo oficialista fue importante. Consiguieron que el principal sindicato docente de la provincia suspendiera su plan de lucha en momentos electorales, cuando el gobernador más necesita la “paz social”. Estos momentos son los que, justamente, una conducción sindical que realmente busque representar los intereses de sus representados y no los de la patronal, más debe intentar explotar y aprovechar para avanzar en sus conquistas.
De todos modos, la multitudinaria movilización de AGMER Paraná del jueves 1 de agosto (miles de docentes marcharon hacia Casa de Gobierno), y la decisión de las demás seccionales conducidas por la agrupación Rojo y Negro de habilitar los canales que permitan continuar con la lucha, parecen desmentir la idea de que este triunfo del gobernador pueda llegar a ser duradero.

Quizá, en un principio, el desafío principal de los militantes sindicales honestos y comprometidos de toda la provincia deba ser, en estos días, lograr romper con el escepticismo. Sin ocultar la verdad (que la traición es posible, y que no ocurrió por primera ni será la última vez) pero evitando el derrotismo, deberán recorrer las escuelas para convencer a sus compañeros de que la desafiliación del gremio, el “tirar la toalla” y el decir “yo ya no me meto más”; sólo van a beneficiar a quienes ayer traicionaron a sus bases a cambio de quién sabe qué para mañana.

Lo que está claro, entendemos, es que nada termina aquí. Mal que es pese a quienes el viernes festejaron que el principal sindicato docente de la provincia, con una historia rica como pocas en luchas y combates históricos, aceptara un acuerdo vergonzoso y extorsivo, nada termina aquí. Seguirán los maestros y profesores caminando las calles, las escuelas, las asambleas, con su dignidad y su frente en alto. Del mismo modo en que lo hacen cuando intentan dar clases en edificios que parecen bombardeados, cuando intentan rescatar gurises de las garras de la droga, cuando hacen dedo cagados de frío en la ruta para llegar a sus escuelas, cuando hacen malabares para administrar el comedor escolar con las miserias que el gobierno les “tira” para ello, del mismo modo, los docentes la seguirán peleando. Porque para eso son docentes: para demostrar que en la vida la resignación es la derrota, para demostrar que otros mundos son posibles, para demostrar que la traición puede otorgarle victorias parciales a los traidores, pero a largo plazo es venenosa para ellos también. Y, además, porque la historia se los reclama. La misma que, tarde o temprano, juzgará y condenará a quienes hoy se creen impunes.

Publicado por Río Bravo el 4 de agosto de 2013.