Jorge Julio López no es una bandera política ni un misterio policial.
Es, antes que nada, un hombre que sufrió la persecución de la última dictadura militar. Alguien que después, en el retorno de la democracia, calló a la fuerza. Y que, cuando rompió el silencio y habló en el juicio contra Miguel Etchecolatz, sufrió un nuevo castigo.
Hace siete años, López desapareció completamente.
López fue detenido ilegalmente y llevado a distintos centros clandestinos de tortura durante la última dictadura militar. Fue secuestrado el 21 de octubre de 1976 hasta el 25 de junio de 1979. Mientras Jorge Julio López se encontraba desaparecido, Miguel Etchecolatz era Director de Investigaciones de la Provincia de Buenos Aires y encargado de uno de los centros de detención clandestinos y mano derecha del ex general Ramón Camps.
Casi treinta años después, el albañil declaró en el juicio contra Etchecolatz y luego fue desaparecido. Fue el 18 septiembre de 2006. En el juicio, no sólo se había comprometido como testigo, sino también como querellante.
Decir Julio López es pensar a los desaparecidos en democracia. A los Fernanda Aguirre, Luciano Arruga, Daniel Solano y tantos otros que siguen sin aparecer, víctimas de las fuerzas de seguridad, de la política, de los empresarios.
SIN JULIO LÓPEZ Y LOS DESAPARECIDOS EN DEMOCRACIA NO HAY "NUNCA MÁS".
ÁREA PRENSA ROJO Y NEGRO VILLAGUAY - CTA VILLAGUAY.
